Tecnología y Sostenibilidad: El Eje de la Transformación en la Agricultura Venezolana
- isabellap s
- 19 oct. 2025
- 2 Min. de lectura
Caracas, 19 de octubre de 2025 — La necesidad de optimizar recursos y enfrentar los desafíos del cambio climático ha posicionado a la Agrotecnología como el eje central para la transformación del sector agrícola en Venezuela. El enfoque se divide en dos grandes frentes: la adopción de la Agricultura de Precisión y la promoción de un modelo Climáticamente Inteligente basado en la ciencia nacional.

La Revolución de los Drones y Sensores en la Producción
La Agricultura de Precisión (AP) está ganando terreno gracias a la implementación de tecnología de vanguardia. Los agricultores, especialmente en medianas y grandes explotaciones, están recurriendo al uso de drones equipados con GPS y cámaras multiespectrales. Estos dispositivos permiten realizar una fumigación de ultraprecisión y generar mapas de salud de los cultivos en tiempo real, identificando con antelación zonas con estrés hídrico o deficiencias nutricionales. Esta aplicación dirigida se traduce en una reducción significativa del desperdicio de insumos, algo crucial dado su alto costo y escasez en el mercado nacional.
Adicionalmente, la implementación de sensores de humedad en el suelo y sistemas de riego automatizado busca optimizar el uso del agua. Expertos señalan que esta tecnología podría lograr un ahorro hídrico de hasta el 50% en cultivos clave como el maíz y el arroz, aumentando la eficiencia y mitigando los riesgos de sequía.

El Desarrollo de una Agricultura Climáticamente Inteligente
Paralelamente a la digitalización, la academia y los gremios trabajan en la Agricultura Climáticamente Inteligente (ACI), un modelo que busca reducir el impacto ambiental y, al mismo tiempo, proteger la producción de fenómenos meteorológicos extremos. La Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos (SVIA) ha sido una de las voces principales en solicitar la masificación de las estaciones climáticas para una mejor planificación agrícola.
Un proyecto destacado es el impulsado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MINCYT), que fomenta el uso de bioinsumos como la bacteria rizobio. Esta iniciativa busca sustituir progresivamente los fertilizantes químicos importados por soluciones orgánicas y nacionales que ayudan a fijar el nitrógeno en el suelo. Este cambio no solo apunta a reducir costos y dependencia externa, sino también a impulsar una agricultura regenerativa que mejore la salud de los suelos a largo plazo.




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